El tener unos días estropeado el ordenador me permite contaros lo acontecido en el torneo de Bugarra con un cierto distanciamiento y, por tanto, prescindiendo del apasionamiento propio de la inmediatez.
I. Crónica descripitiva.
Los pasados 21, 22 y 23 de abril tuvo lugar en Bugarra (AQUÍ, para los que no sepáis dónde está) el torneo de Fútbol 7 en el que participaron los alevines del Ciutat de Valencia. Luvia, lluvia y más lluvia.
El equipo estaba formado por cinco jugadores de "nuestro" Alevín A (Alberto, Pablo, David, Vicente y Javi F), y el resto con chavales del Alevín C (creo que incluso había alguno del "B"): Álvaro, Adrián, Eric, Raúl, Alfonso y Mario; todos ellos completados por Miguel "el Cobra", ex del Paiporta.
La fase clasificatoria la pasaron tras tres partidos (dos empates y una victoria); el sábado se jugó la semifinal por la mañana, y la final por la tarde; la final acabó 2-2, decidiéndose en la lotería de los penaltis, y quedando finalmente nuestro equipo subcampeón.
El equipo fue competentemente dirigido por Mariano (el primer partido y la final) y por David y Pablo (el resto de encuentros).
II. Valoración del fútbol desplegado.
Los chavales desplegaron un gran fútbol, competitivo, técnico, comprometido y sacrificado; sin dar un balón por perdido, a pesar (o precisamente por eso) de que en casi todos los enfrentamientos fuimos con el marcador en contra y nos tocaba remontar.
Los "nuestros" (Alevín A) aportaron la técnica depurada y la gran mayoría de goles, pero se complementaron perfectamente con sus compañeros del "C" e incluso se contagiaron, para bien, de la lucha e intensidad de estos últimos (esas cualidades que echamos de menos en demasiados partidos de liga).
Así, vimos a Javi F especialmente motivado, a Alberto mandando en la defensa como en los mejores tiempos, tipo "Kaiser", a David con una técnica impecable, a Vicente desdoblándose y trabajando por todas partes y a Pablo... bueno, Pablo como siempre: "sangre, sudor y lágrimas" y desesperando al contrario con su garra.
La técnica y experiencia de los nuestros, combinada con las ganas (no exentas de calidad) de los chavales del "C", contagiándose entre sí de las cualidades de unos y otros, nos depararon un fútbol del más completo y competitivo que recuerdo, y más todavía en torneos de estas características.III. Valoración de otras circunstancias.
Pero ¡ah! no contábamos con los imponderables: lo cierto es que los del silbato pusieron su granito de arena (estoy seguro que más que nada por incompetencia) para que los chavales del Llíria llegaran al menos a la tanda de penaltis donde, como sabéis, se juega todo a cara y cruz, máxime con el desánimo de nuestros chavales que llegaron a ese momento decisivo con la moral por los suelos por la sensación de que acababan de sufrir una injusticia flagrante.Este blog nunca se ha caracterizado por buscar excusas en los malos arbitrajes (aunque los hemos sufrido de todas clases), y no voy a romper ahora esa regla. Por tanto, aquí dejo de hablar de los árbitros y su influencia, aunque viendo las caras de éstos al final, creo que podría decirse de esos dos chavales que en el pecado llevaban la penitencia. Ánimo y a mejorar.
Y otro detalle: entregaba la copa de subcampeones la concejal de deportes de la localidad, a la que se dirigió en ese momento nuestro viejo "sangre, sudor y lágrimas" (genio y figura) diciéndole: "—Pero, ¿de dónde ... habéis sacado a esos árbitros?". La buena señora puso cara de circunstancias, de no saber (como es natural) de qué le hablaba ese crío, y menos de saber lo que es un árbitro y para lo que sirve.Viendo a varios de nuestros chavales sin poder contener las lágrimas al final, uno de los padres comentó algo así como "no hay derecho a tratar así las ilusiones de unos niños".
Estoy seguro de que nuestros cinco chavales han recibido, con este torneo y sus circunstancias, un curso acelerado de fútbol, sobre todo en sus aspectos de competitividad y compromiso frente a la adversidad. Nunca los había visto trabajar con la motivación y seriedad de los últimos minutos de la final. Seguid así, chavales.
Las injusticias existen, y no sólo en el fútbol; os encontraréis con ellas, cada vez más, a medida que crezcáis. Y eso hemos de aprenderlo, todos, desde ya. Para no desanimarnos ni rendirnos, sino para levantarnos y seguir adelante.
Mi enhorabuena a todos los jugadores, entrenadores y padres del Ciutat de Valencia que acudimos a Bugarra, y felicitaciones a los chicos del At. Llíria. Gracias a todos.
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