Albert Camus (filósofo, novelista y portero francés) explicaba cómo su moral nacía de dos grandes aficiones: el teatro y el fútbol. A ambas tareas colectivas las elevaba a la categoría de universidad personal, porque le habían enseñado los valores del esfuerzo compartido y el sentimiento de pertenencia. Decía: "Todo lo que sé con seguridad acerca de la moralidad y las obligaciones se lo debo al fútbol"

viernes, 9 de diciembre de 2016

11ª Jornada: Ciutat de València, 2 - Colegio Alemán, 3

Ficha: Adrián, Dani, Carlos S, Tomi, Revert, Vicente, Monti, Borja, Álex, Toni, Alvaro M., Pablo (2), Zara, Álvaro N, Lobato, Marz.



LA CRÓNICA DE JESÚS (Y DE PABLO)



Recién salido del box, ya con la cabeza remendada y a la espera del resultado del TAC, le pregunto:
 —Pablo, ¿Qué tal?
—Jodido… —me responde.
—Lógico —le digo.

Pero rápidamente me replica:
—Pero no por la p… cabeza, sino por el resultado.

 Sigue hablando:
—¿Viste el penalti?
—¿Cuál?
—El primero que me hacen, me desequilibro por completo. Del segundo, que me quedo tirado en el campo, no hablo porque no me enteré.

Le digo:
—Vale, olvídalo, concéntrate en tu recuperación.

Pero él, erre que erre, aún estaba en el partido, y eso que eran las 12 y  pico de la noche.

Y entonces me empieza a hablar de que en este partido, y muchos más, la cosa se decanta dependiendo de los errores que hace el contrario, y no gana un equipo porque desarrolle más futbol; yo, en aquel contexto hospitalario, sin profundizar mucho en por qué se gana o se pierde, le digo “tienes razón”, así que sin mucho esfuerzo y sin darse él cuenta me da las pautas de esta crónica, y de su boca salen de modo muy esquemático las siguientes frases:

“Falta de intensidad y concentración en las dos jugadas de gol en contra”. No contento con criticar a la defensa, se mete con los de arriba (él incluido), que en la primera parte “no hicieron ni una buena, ni una decente, nada de nada”.

Y pasa a hablarme de la segunda parte más o menos así:  Ellos tuvieron las mismas cagadas en defensa y se fueron abajo en general, pero de nuevo y por un fallo nuestro se hacen con el partido. Y me dice: “¿Te das cuenta de que muchos partidos se ganan o pierden por los errores más que por el buen juego?”.

Y yo le digo: “Tienes razón”.

Sal U2 

Jesús

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